Venas Rotas Sunday Blog
5 de julio de 2020
No te debemos nada: Decidir arder...

Textos de: Kathleen Hanna, Venas Rotas, Ariel Walden, Rodrigo Avila.
"Alguna vez Raul Senk contó que lxs punk s mexicanos de los 80 no sabían ingles. "Nos gustaba la actitud de los Sex Pistols y sabíamos que The Clash hablaba de política pero entendimos todo gracias a Eskorbuto y La Polla Records". Así funciona. Sin la Punk Planet no hubiéramos tenido testimonio de quienes se atrevieron. Gracias a Editorial Walden lo tuvimos reeditados en español. Somos una cadena de impostores queriéndolo todo:  Divertirnos y morir sin deudas...
Venas Rotas

Walden nace en 2013 desde mi necesidad e inquietud como periodista. Muchos temas y tópicos sobre los que me interesaba investigar o escribir no eran aceptados por los medios en los que participaba y decidí generar mi propio espacio para hacerlo de todas formas. 
 
Hacia 2017 surgió la posibilidad de publicar en español SPOKE: Imágenes e historias de la escena punk de Washington DC. El libro funciona como anexo del documental SALAD DAYS, dirigido por Scott Crawford (que acaba de sacar uno sobre la revista de rock Creem). El proyecto vino por parte de Culhanimal Productions, un emprendimiento cultural de Washington DC con base en Argentina. 
 
Tras ese primer lanzamiento continuamos con IN MY EYES un fotozine de Jim Saah, fotógrafo de DC que se dedicó a retratar a todas las bandas del área. En el contexto de un festival de documentales de rock aprovechamos para organizarle una pequeña muestra, proyectar Salad Days y presentar ambos libros. El zine incluye una conversación entre Saah e Ian Mackaye que se hizo especialmente para el zine. Para la portada utilizamos la icónica foto que tomó a Fugazi y que es la portada del 1er LP de la banda, Repeater. 
 
Actualmente continuamos trabajando con Saah en lo que será su primer libro que repasará gran parte de su carrera. 
 
Con Culhanimal también editamos NO TE DEBEMOS NADA que recopila algunas de las mejores entrevistas de la revista de Chicago Punk Planet, que duró de mediados de los 90s a mediados de los 2000s. Punk Planet amplifica la idea de punk a diferentes expresiones, tanto musicales (Black Flag, Bikini Kill, Dead Kennedys, Sonic Youth, Jawbreaker, Fugazi, Huser Du) como el activismo (Ruckus Society, Centro de Aborto de Ohio Central, Noam Chomsky, Punk Voter/Positive Force) el diseño gráfico (Frank Kosik, Art Chantry), el cine (Jem Cohen, Miranda July), la autogestión (Martín Sorrondeguy) y los sellos independientes (Mordam Records distro/ G7 Welcome Comitee)"
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Ariel "Walden"

 
Después de los 16 nadie es confiable, surgen los intereses y eso no es punk”. Por esas fechas escuché decir a Aknez, de Massacre 68 que algo así como que todos los punks deberían suicidarse. Y sin embargo, ahí estábamos muchos mayores de 16, vivos, escuchando punk hecho por algunos que que ya pasaban los 30, discutiendo por ver quién era más punk. En el fondo, lo que estaba a debate, era eso que algunos llaman la honestidad del underground y en el punk ese es un tema serio.
 
En No Te Debemos Nada encontramos 455 páginas con entrevistas a personajes emblema del movimiento punk de los Estados Unidos, muchos incluso, como en el caso de Noam Chomsky, que no se asumen punks pero que han tenido profunda influencia en este movimiento. Este voluminoso compilado de charlas nos permite acercarnos de forma placentera al trabajo realizado por Daniel Sinker y sus camaradas en la edición de Punk Planet, una publicación fantásticamente incluyente y abierta. En sus páginas no se escamotean las menciones a Nirvana o a bandas catalogadas como mainstream como Green Day al tiempo que se da voz a emblemas punk como Jello Biafra, los Black Flag, Ian Macay, Los Crudos o Kathleen Hanna, por citar algunos ejemplos. Incluye también pláticas con artistas gráficos como Winston Smith, creador del logo de los Dead Kennedys e ilustrador de varios de sus discos y de agrupaciones tan diversas como Green Day o Tijuana No.

De igual forma una entrevista con el cineasta Jem Cohen, creador de Instrument el documental sobre Fugazzi. Se reseñan anécdotas como la candidatura de Biafra a la Alcaldía de San Francisco o la incidencia punk en las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 2004 mediante la plataforma punkvoter. Se habla también de feminismo, de la participación de gays y lesbianas en el movimiento, lo que se ha etiquetado como Punk Queer o de iniciativas sociales como el Fondo de Acceso al Aborto en Ohio Central o la mítica batalla antiglobalización ocurrida en Seattle en el 2000.

Y al mismo tiempo se habla sobre distribuidoras y disqueras. Del éxito comercial de algunas bandas… todo ese gran mundo que abarca la música, el activismo, el arte, la política y algo que podría llamarse “industria” compilado en paginas que hablan de honestidad, política, trabajo, lucha y respeto. Un libro que propicia el debate o la reflexión pero que, al mismo tiempo, emociona y sorprende sobre lo hecho por las mujeres y hombres que, citando a Kurt Cobain, han decidido arder antes que apagarse lentamente
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Rodrigo Ávilla
(De punk sobreviviente a comunicologo)
¿Y si mejor creamos algo que tenga sentido?

Kathlenn Hanna 
(Fragmento de la entrevista en Punk - Planet / No te debemos nada)

KH: Cuando estaba creciendo no tenía acceso a fanzines, no sabía nada sobre el punk. Al crecer en DC parecía que toda la gente involucrada con el punk provenía de colegios privados. Los chicos de escuelas públicas no tenían ni idea—teníamos pelo emplumado y escuchábamos a Molly Hatchet. No puedo cambiar el hecho de que no tenía acceso a eso, así que no voy a ser una idiota diciendo “Escuchaste sobre esto por Rolling Stone, así que sos re careta y blah blah”. Pero también es desagradable cuando cosas como el Riot Girl o el feminismo se convierten en productos. Es como “Pongámoslo en la mayor cantidad de revistas posibles así todos saben sobre esto”. No creo que necesariamente sea el modo de llegar a las cosas, porque es seguir reproduciendo la economía de mercado. Es continuar diciendo “Aquí hay empresarios que saben qué producto es mejor para vos, y vos sos un consumidor estúpido que se supone que solo consumas”, sin importar si ese producto es el feminismo o Colgate, mientras utilices esos conceptos de marketing seguís tratando a las personas como idiotas y seguís reforzando el capitalismo. Tengo sentimientos encontrados al respecto.

PP: ¿Recordás el programa Night Flight?

Sí, pasaban Another State of Mind cada tres semanas.
¡Sí! Así es como aprendí sobre el punk. Esa fue una de mis mayores influencias cuando era más joven. No hice nada al respecto durante años, pero sabía que todo eso estaba ahí, y solamente saberlo hizo mi vida un poco más sencilla.


Es la interminable discusión sobre el acceso a la información. Estoy en medio de esa disyuntiva ahora mismo debido al código de barras en la portada de Punk Planet.

Tuve un problema similar, estuve en un video; estaba sin un centavo y pensé que sería divertido ver como las estrellas de rock grandes hacen sus clips. De todos modos obtuve doscientos dólares, que ayudaron a pagar mi alquiler. La gente se ofendió conmigo y me acusaron de vendida; me di cuenta que la gente que se enojó vivían con sus padres y no tenían que pagar nada. Me importa lo que los jóvenes piensan pero es una cosa completamente distinta cuando estás afuera en el mundo y tenés que pagar tus cuentas. No estoy diciendo que me voy a vender a Sony, solo que no sean todos tan prejuiciosos. Si estás entregando algo nutritivo al mundo, también tenés que nutrirte vos. ¿A quién mierda le importa? ¿Por qué un código de barras es algo tan importante? ¡No veo donde está el problema!

¿Qué pasa si trabajas muy duro para hacer tu fanzine y ponés mucho tiempo en escribirlo y no podés costearlo gratis? ¿Qué pasa si no tenés un padre que tiene una secretaria que los va a fotocopiar de forma gratuita por vos? Si vas a gastar todo tu dinero en imprimir un zine, no podés darte el lujo de que no te lo paguen. Mientras que el chico que tiene un padre con una secretaria que los fotocopia puede ir a los conciertos y regalarlos. Puede hacerte sentir para la mierda si no podés afrontar eso. Lo que estoy diciendo es que cierta gente puede afrontar el ser más generosa que otra, y es algo importante a observar.

Hubo un problema similar en la segunda ola feminista. Hay material muy bueno en el libro Daring to be bad, tiene este concepto de que si sos exitosa, estás siendo “masculina”; y eso se puede relacionar con el punk donde si intentás ganar algo para vivir estás siendo “capitalista”. Ambos argumentos surgen de la idea de que el poder siempre es corrupto y que no es posible para nadie tener algo de poder sin ser un imbécil. Es una idea muy pesimista, permite al opresor definir lo que es el éxito, creo que hay miles de variantes sobre lo que es. ¿Por qué no podemos apropiarnos de la palabra “éxito” y tener diversas formas de ello vinculadas a lo que nos hace feliz sin tener que hacer sacrificios?

¿Por qué es sacrificarse el orden más alto en la sociedad occidental? ¡Es enfermo! No digo que todos deberían empezar negocios y convertirse en capitalistas y cagar a la gente, no tiene que ser así. Podemos tratar de crear alternativas al sistema económico.
Me asusta porque no quiero ser reformista, no creo en eso. No quiero solo tener mi tajada de la torta, creo en la acción revolucionaria; no creo en intentar cambiar como es el sistema porque habría que cambiarlo por completo. En algún sentido me contradigo a mí misma porque digo que hay que ganarse la vida pero el objetivo principal es cambiar el sistema completo. Pero a menos que construyamos modelos-aunque sean hechos con Lego en nuestros hogares-o vamos a descifrar cómo eso va a suceder.


Si éxito significa ser “masculina” o “capitalista” ¿Que nos queda a nosotros? Sin sueños y sin nada por lo que esforzarse.

Es frustrante porque digo estas cosas y sigo conociendo feministas que su único objetivo es avanzar con el sistema como es. Siguen definiendo el éxito de la misma manera que siempre— por el dinero y por cuanto control podés tener sobre tu entorno. Estoy frustrada con el feminismo que no hace un análisis del capitalismo, o que el anti capitalismo no tenga un análisis racial, feminista o de clase.
En Yugoslavia los obreros son dueños de todos los medios de producción, pero siguen teniendo que competir entre ellos porque la gente que compra sus productos sigue queriendo el que sea más barato. No hay una reformulación de valores, fue solo un cambio de pasar del sector privado a pertenecer a los trabajadores. No hubo un gran cambio al sistema de valores, las fábricas termina compitiendo entre ellas a un nivel ridículo. Veo algo similar en el feminismo.

Si no combatimos las formas insalubres de competitividad que el capitalismo alimenta, o la manera en que nos enseña a justificarnos a nosotros mismos y ante los otros, luego solo nos estamos vendiendo a nosotros mismos. Nada va a cambiar, en Yugoslavia solo cambiaron quién es dueño de los medios de producción pero no modificaron lo que es producido o como era producido o el sistema de valores. Con el feminismo pasa lo mismo, si no cambiás todo el sistema de valores en todos lados y en lugar decís “es sobre mujeres blancas de clase media queriendo una parte equitativa de la torta”, es aburrido.

Eso hay que tomarlo con pinzas en mi otro argumento, que es importante para las mujeres el tener sus negocios. Tenemos que al menos intentar crear nuevas estructuras y nuevos modos de lidiar con las cosas, pero no tiene que ser por oposición. No debería ser entre manejar un negocio corporativo de mierda que no piensa sobre que hacen sus productos al mundo, como sus trabajadores son tratados y porqué todos los altos ejecutivos son de cierto grupo; contra un negocio manejado por punks y regalar tus productos y no tener estructura. Eso solamente crea una nueva falsa idea en la que seguimos definiéndonos de acuerdo al orden actual, porque lo estamos haciendo por oposición a eso. Estamos supeditados a que se mantenga como una mierda.


PP: Si están en contra de algo, estás de algún modo validándolo.

KH: Absolutamente. Estás diciendo que es lo suficientemente importante como para considerarlo, mi estrategia es decir “ni siquiera me importa”. Quiero decir, no voy a hacer la vista ciega mientras la gente está siendo asesinada, pero al mismo tiempo no voy a basar mi vida en ser lo opuesto a un puñado de idiotas necrófilos. Voy a intentar crear algo que tenga sentido en su contexto+